Niños Silenciados Por la Violencia

Updated: 6 days ago

Nos advierten de las redes sociales y los extraños, pero no de los conocidos, amigos, ni familiares. ¿Me creerías si te digo que te puede pasar? Si ya te paso me creerás y te sentirás identificada/o/e. Puede haber violadores en todos nuestros círculos sociales que aún no hemos ni siquiera identificado. Algo que se sabe a voces, pero prefiere ignorarse. Sin embargo, si escuchamos el siguiente relato y ponemos atención a la siguiente infografía nos daremos cuenta de que sí pasa y es más común de lo que creemos.



Esta es la historia de dolor de una niña inocente a la que como a muchas de nosotras nunca le explicaron que su violador podía ser su amigo, papa, tío, hermano, entrenador, novio o compañero de deportes.

"Mis papás siempre me dijeron que debía tener cuidado en la calle y en el sistema de transporte, me decían que no les hablara a extraños, pero nunca me explicaron más allá de un secuestro y cosas feas que me podían pasar. Ellos nunca me dijeron que esas cosas feas eran delicadas caricias de alguien sin escrúpulos. Tampoco me dijeron que podía correr peligro en la escuela, en casas de parientes o en instalaciones de recreación.


A la edad de 12 años conocí a quien meses después me violaría. Andres, era un señor joven de 32 años que asistía a la misma escuela de deportes que yo y al que llegue a considerar como un amigo.


Como algunas niñas de mi edad, yo nunca había experimentado ninguna actividad sexual. Lo más cercano al sexo era lo que veía en la televisión donde en muchas novelas hacían a lo que le llamaban “el amor”. Antes de ser sexualmente agredida, nadie me explico lo que era el sexo o como prevenir alguna agresión a mi cuerpo (a mis genitales). Mucho menos recibí una educación sexual más allá de las toallitas higiénicas que te daban en el Colegio”.

"A los 12 años, recientemente iniciaba mi desarrollo sexual, apenas comenzaban a crecerme los senos y tenía poco vello púbico en mi vulva. Andrés empezó acercarse con pinta de buena persona y añoraba atención de las chicas del club de básquetbol. Poco a poco Andrés se hizo mi amigo y gano mi confianza. ¡Todos le querían en el club!


Un día Andrés me invitó a su vecindario a jugar con otros amigos suyos del conjunto donde también asistirían nuestros amigos del club. Yo llegue con la idea de pasar un buen rato jugando básquetbol. Él dijo que comiéramos algo mientras esperábamos a todos ya que era la primera en llegar, (la mayoría, así como yo, que actualmente ya no tengo esa inocencia puede imaginar lo que pasa en el siguiente párrafo) como es de esperar, los amigos nunca llegaron.


Andrés empezó a tocarme. Yo estaba explorando ese nuevo deseo dentro de mi estómago que no sabía que era, aunque llego un punto en el que no sabía si quería continuar o no, hasta que sus manos llegaron a mi vulva y me incomodé. Por razones naturales mi cuerpo estaba lubricando, pero le dije a él claramente que parara lo que estaba haciendo, sin embargo, él hizo oídos sordos. A pesar de todo él continuó y llevó su pene dentro de mí. Yo sentía dolor mientras intentaba hacerme para atrás del sofá mientras le suplicaba que parase. De repente algo dentro de mi hizo ‘pop’ y le implore gritando que ¡ya no más!, él noto el ‘pop’y por fin paro. Yo corrí rápidamente al baño y me encerré. Recuerdo que mi corazón latía a mil por segundo y mis cucos se habían manchado con sangre. No quería salir, no sabía qué hacer, no me sentía segura y no tenía mi celular a mi lado. ¡Nadie podía ayudarme! Después de un rato, él me suplico que abriera. Yo solo le dije que me trajera mis cosas al baño. Luego, de una forma persuasiva, logro convencerme de que lo que había pasado era normal, que era lo común entre dos personas que se gustaban y que nosotros nos gustábamos. Descaradamente me pregunto si era mi primera vez, aunque él ya lo hubiese notado. "


Después de unos meses alguien reporto al agresor de Michelle al centro de deportes y contactaron a la mamá de Michelle. La mamá y compañeros victimizaron a esta niña de 12 años. Pero quizás solo hicieron lo que la sociedad patriarcal les enseño: juzgar, matonear y oprimir a una niña o mujer. Ojo, no los excuso, pero si me gustaría invitar a esas personas que alguna vez han herido a alguien con palabras como las siguientes en la imagen a que se informen y se desaten de ese sistema tóxico que deja heridas abiertas en las víctimas.


Michelle nos contó que lo que entendió a través de sus familiares y cercanos a su caso fue: que no le podía contar a nadie o volver a mencionar lo que le había pasado ya que había actuado de manera ‘no adecuada’.


Años más tarde comprendió que era una víctima y no culpable. Por eso Michelle decidió compartir su historia por primera vez conmigo y ustedes lectores. Hay que reconocer que a ella la silenciaron y ha sido muy valiente al compartir su historia. ¿Cómo iba a saber a tan temprana edad como debía actuar hacia un escenario del cual nadie le había hablado? Michelle se encontró por primera vez con la verdadera cara de la sociedad. Una cultura misógina a la cual se debía afrontar totalmente sola. Pero hoy está Sin Tapujos para decirle que no está sola y vamos a estar pendientes de su tratamiento para que pueda curar esas heridas abiertas que le han dejado. Heridas que le va a costar cicatrizar, pero que pueden cicatrizar con paciencia y dando un paso a la vez.

Gracias a Michelle, sobreviviente de abuso sexual por contarnos una parte de su historia. Si te gusto por favor házmelo saber y si eres una víctima como Michelle y necesitas ayuda por favor contáctame o contacta a alguien que creas que te pueda ayudar.


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