Para el Tercer Mundo

Updated: 6 days ago


Camilo fue más que un primo para mí, fue un hermano con el que crecí, reí y viví. Quizás un joven como cualquiera en un país donde se la juegan todos. De esos países en donde matan sueños constantemente y Camilo se la jugaba a sonreír. Si, sueños simples como el de soñar con comprar una moto sin quedar endeudado, o poder andar en bicicleta sin temor a que te la roben, o sueños de tener una familia más unida en la que la mamá y la tía no tengan que sudarla trabajando en un horario absurdo. El soñar con que la abuelita te pueda preparar algo bien rico sin quedar endeudada en la tienda de la esquina del barrio. El sueño de estar en una banda musical que pueda crecer fructuosamente, pero que sin dinero ni contactos difícilmente se puede llevar a cabo.  Sueños simples que mata el sistema capitalista, el mismo que cada día nos da una o más cachetadas. 


Pero Camilo no solo se la jugaba en el país a sonreír. Disfrutaba, enseñaba y compartía el amor al patinaje en línea con disciplina. Él amaba a su familia, pareja y amigos. Él amaba el aire libre, algo que no muchos tenemos ahora y más en tiempos de crisis. Camilo murió sin poder decir adiós como Dilan Cruz, murió sin completar sus sueños. Murió sin leer mi mensaje, el cual sin saberlo seria el ultimo. Murió sin yo poderle ofrecer mi ayuda.

Muchos me preguntan con morbo: ¿qué le paso? o ¿qué lo mató?  Lo que le paso a Cami no fue un accidente, lo mato lentamente este país de mierda, ¡lo mató el sistema de salud! Lo mataron estas leyes que solo le convienen a pocos. Lo mató el 'presidente'. Lo mató el 'ex-presidente'. Lo mataron los mismos que dieron las órdenes para el asesinato de Dilan Cruz. Lo silenció la insensibilidad de muchos hasta la mía, quizás. Lo silencio el encierro en un espacio reducido. Lo mató la cuarentena obligatoria porque unos hacían fiesta, si no se hacía obligatoria. Lo silencio Colombia.

Pero esto no solo le ha pasado a Camilo, sino a muchos de nosotros como al parcero Dilan Cruz quien hoy acompaña a mi primo, Camilo Medina. Y yo aún me pregunto ingenuamente ¿por qué?, pero en este sistema en el que estamos hoy en día como no. Tantos atropellos ante la inequidad como lo que le pasó a Camilo Medina, Dilan Cruz, Yenny Cerquera, nuestros líderes indígenas (Avelino Ipia, Héctor David Marín, Eduardo Alarcon Córdoba, Samir Flores Soberanes, ...) y muchos más que han sido silenciados. Sintamos, veamos, apropiemonos de lo que vive Colombia, lo que vive latinoamérica. No hagamos ojos ciegos a los problemas. Porque es más fácil ignorar y seguir en nuestra burbuja de cotidianidad, yo también lo he hecho. Pero si seguimos ciegos ¿Quién nos va a ayudar, si no empezamos nosotros a tener iniciativa propia? Aprendamos de esta cuarentena para crear un nuevo sistema que funcione para todos. Corramos la voz de la inconformidad, pero también estemos preparados para hacer algo más que eso cuando llegue el momento.


Es hora mi gente: ¡Unámonos a a la Minga, los Zapatistas y a Puro Veneno! Escuchemos el comunicado de los zapatisatas:

"La muerte que plantan, cultivan y cosechan no es sólo la física(...)
La Pandemia del COVID 19 no sólo mostró las vulnerabilidades del ser humano, también la codicia y estupidez de los distintos gobiernos nacionales y sus supuestas oposiciones.  Medidas del más elemental sentido común fueron despreciadas, apostando siempre a que la Pandemia sería de corta duración".


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